Reflexión para hoy:

     

sábado, 24 de septiembre de 2011

Involución Española Spanish Regression 05






Recordemos lo que ocurrió en Argentina. El mayor mal que ha tenido la que fue próspera nación latinoamericana ha sido la legitimación de la redistribución de la riqueza por parte de una pandilla de iluminados, que han manejado el Estado a su antojo. Lo que aparentaba beneficiar a los argentinos de escasa renta ha sido todo lo contrario. A esos desgraciados se le robó toda esperanza de prosperar y, con tal atropello, se arrastró a toda la ciudadanía argentina.

Las políticas populistas aplicadas en Argentina no han sido otra cosa que la pérdida de oportunidades de crecimiento de una nación que lo tuvo todo y ahora no tiene nada, salvo demagogos y corruptos que asfixian a la población productiva a base de impuestos.

En Latinoamérica se han diseñado más leyes para que unos roben a otros que para proteger las libertades y propiedades de la gente así como el espíritu empresarial, que son los únicos factores que hacen aumentar la productividad, el bienestar y el desarrollo de las naciones.

Es fundamental el reconocimiento y respeto de los derechos de propiedad para que el latrocinio y el salvajismo no machaque la prosperidad de una sociedad. En el índice internacional que se encarga de medir la protección de la propiedad, Argentina ocupa el 51º lugar, a gran distancia de países como Nueva Zelanda o Australia que comparten el tercer puesto. ¿Cuántos kiwis y australianos emigran a Argentina? Muy pocos. ¿Cuántos argentinos podemos ver repartidos por los países más prósperos y desarrollados?, es decir, ¿cuántos Argentinos dejan su país para mejorar su vida? Demasiados.

La realidad es tozuda y podemos decir que existe una descarada relación entre prosperidad y derechos de propiedad, sin embargo algunos demagogos, que disfrutan del beneplácito de gran parte de la población ilusionada por sus consignas,  siguen obstinados en robar la propiedad ajena a base de populismo rancio y casposo que acaba hundiendo a todos en la miseria.

Es obvio que Argentina seguirá sufriendo corralitos y subdesarrollo. Argentina nunca podrá volver a ser lo que fue si no se echa a patadas a esa casta política parasitaria, mercantilista, intervencionista,  populista y corrupta. No habrá esperanza en Argentina hasta que no se imponga el imperio de la Ley, la separación de poderes y el capitalismo democrático. ¿Es el modelo argentino  lo que quieren los españoles para España? ¿Es esa la “Democracia Real Ya” que algunos berrean?







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martes, 20 de septiembre de 2011

Tema 24.EL PROCESO BANCARIO DE EXPANSIÓN CREDITICIA





1/10. Efectos de la disposición por parte del banquero de los depósitos a la vista. Introducción.


2/10. El sistema de contabilización europeo-continental


3/10. La práctica contable en el mundo anglosajón


4/10. El multiplicador bancario (1/3). La posibilidad de expandir créditos y crear depósitos por parte de un banco aislado. Caso del banco único monopolista.


5/10. El multiplicador bancario (2/3). La expansión crediticia y la creación de nuevos depósitos por parte de todo el sistema bancario. Filtración de medios de pago fuera del sistema bancario.


6/10. El multiplicador bancario (y 3). Es una simplificación con fines didácticos.


7/10. El préstamo requiere ahorro


8/10. La identidad existente entre la creación de depósitos y la emisión de billetes de banco sin respaldo


9/10. El proceso de contracción crediticia


10/10. Conclusión





VOLVER A LA PRIMERA LECCIÓN 

sábado, 10 de septiembre de 2011

Involución Española Spanish Regression 04




Aún me cuesta entender cómo es posible que, en pleno siglo XXI, algunos no comprendan que la economía de mercado es tan necesaria y natural como la institución familiar, el lenguaje o la ética.

Los ilusos indignados del “Movimiento 15M” o “Democracia Real Ya” ignoran o quieren ignorar que la eliminación de la economía de mercado nos lleva a la miseria y a la conflictividad social.

La economía de mercado o capitalismo democrático es inherente a la naturaleza humana. Es algo natural no inventado ni plasmado en panfletos. La economía de mercado o capitalismo democrático es todo lo contrario al dogmático socialismo.

Hace millones de años que un homínido fabricó uno de los primeros bienes capitales. Fue una lanza para cazar animales. Esa lanza facilitó la obtención de alimentos. Reflexionemos sobre ese momento durante unos segundos.

La economía de mercado se remonta a tiempos prehistóricos cuando nuestros antepasados empezaron a construir utensilios y herramientas; así como a curtir pieles, a recolectar frutos  o a cazar animales que utilizaban para su consumo o para intercambiar el sobrante. Todo ello encuadrado en un incipiente sistema de cooperación, espíritu empresarial y división del trabajo.

Debo aclarar que el espíritu empresarial es una capacidad innata del ser humano. Una poderosa  facultad humana para discurrir o inventar con prontitud y facilidad. No hablo de  esa imagen de empresario que saca adelante un negocio. Me refiero a esa genuina capacidad que poseen los seres humanos para hallar oportunidades, inventar cosas o apreciar bienes que les reporten beneficios o que puedan intercambiar con sus semejantes. Esto explica el surgimiento de la sociedad como una red compleja de interacciones. Son relaciones de intercambio entre los seres humanos impulsadas por el espíritu empresarial y que se desarrollan  porque existe un beneficio mutuo. Etimológicamente, la palabra empresario evoca al descubridor, a quien se da cuenta de algo y lo aprehende.

Más que homo-sapiens somos homo-empresario Todos los hombres y mujeres tenemos una connatural habilidad para crear que nos distingue de otros animales.

El progreso de la humanidad no viene dado por la creación de Estados todopoderosos que minimizan la Libertad de los ciudadanos sino porque los individuos, sin necesidad de esos Estados intervencionistas, descubren nuevas herramientas, nuevas utilidades, nuevos objetivos, nuevos recursos, nuevas oportunidades de negocio y nuevas tecnologías que les hacen prosperar.

Ese incipiente intercambio o trueque primario al que hacia referencia, base de las relaciones comerciales voluntarias, se pudo desarrollar exponencialmente en el tiempo gracias al respeto a la propiedad privada y al aumento de la productividad del esfuerzo humano, a través de la aplicación del factor trabajo y su especialización en los recursos naturales.

Lo que caracteriza a algo tan natural como la economía de mercado es la propensión a la acumulación de capital y al incremento de la productividad; los beneficios recíprocos del trueque así como la cooperación voluntaria y pacífica. Cuanto más capital se acumula, mayor será la productividad y los salarios reales de los trabajadores. Por acumulación de capital no debe entenderse acumular monedas de oro en un arca, tal como imaginan obsesionadamente los lobotomizados y mediocres marxistas. La acumulación de capital es otra cosa que ya he explicado en bastantes ocasiones en mi blog.

Cuando existe libertad y un Estado de Derecho, los ciudadanos pueden acumular capital y obtener rentas si trabajan eficientemente para los demás. Es obvio, que también se pueden obtener rentas robando a otros, actuación que debe ser siempre perseguida y condenada por la justicia; y en esto no cabe discusión posible que excuse o legitime el acto de robar ya sea a punta de navaja o a través de la Agencia Tributaria. Sin embargo, cuando es el Estado quien roba a unos para dárselo a otros, ya sea ejerciendo engañosas políticas populistas, ya sea cometiendo cohecho o prevaricando; es difícil que puedan ser condenados los que gestionan ese Estado, sobre todo en países socialistas, puesto que no suele existir la deseada separación de poderes a la que hacía alusión Montesquieu. Por eso es tan necesario un poder judicial independiente y eficaz.

En una sociedad libre es normal que exista desigualdad ya que no todos los ciudadanos tienen la misma pasión y eficiencia para servir a sus conciudadanos. ¡Ya sé que a los liberticidas indignados  no les entusiasma demasiado esta desigualdad!,  quizás porque ellos carecen de esa pasión, esfuerzo, eficacia y capacidad de trabajo para generar bienes y servicios para la sociedad.

La economía de mercado reparte la riqueza legítimamente, sin embargo la ingeniería social socialista estima que se deben corregir de forma coactiva las desigualdades sociales que son el producto de un sistema natural de creación, cooperación e intercambio entre seres humanos. Así, con el socialismo los que más produzcan deben trabajar para los improductivos.

Las leyes de base socialista suelen inventar falsos derechos y coactivas redistribuciones de la riqueza para igualar a todos de forma artificial sin importar si se destruye la actividad económica natural que existe en la economía de mercado y que constituye, a las pruebas me remito, la herramienta más eficaz para dar de comer y sacar de la miseria al mayor número de seres humanos.

Todos sabemos que existe un derecho de carácter ético que es el derecho a la propiedad; sin embargo el socialismo aboga por el pillaje institucionalizado recurriendo a formas de robar la riqueza, a ser posible, sin que las víctimas del hurto se enteren para que no dejen de producir riqueza.

Aquí entra en juego las proclamas estatistas y redistributivas de esos indignados que berrean “Democracia Real Ya”. Es decir,  la puesta en práctica de una ingeniería fiscal confiscatoria que financiarán los despóticos sueños pueriles de aquellos que son incapaces de ser responsables de sus vidas delegando tal menester en “Papá Estado”.







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sábado, 3 de septiembre de 2011

2081




Alguien con sentido común dijo una vez que no hay mayor envidioso que el que se cree igual a todos. Y esa envidia termina generando odio hacia quienes no quieren ser iguales.

La igualdad consensuada en un parlamento o la igualdad impresa en un Boletín Oficial del Estado constituye la peor amenaza para acabar con la Libertad de los ciudadanos.

Está claro que la igualdad sólo se puede imponer machacando la Libertad.  Acojonando a quien se rebela contra la lobotomización colectiva. Siempre nos tropezamos con lo mismo. Siempre la misma historia: destrozar la Libertad con la excusa de la igualdad.

Los liberticidas siguen empeñados en transformar las sociedades libres en grandes granjas avícolas dónde todas las gallinas serán de color blanco. Para ello necesitan también recortar las alas de todas las aves asilvestradas para que su vuelo sea el mismo que el de las gallinas. Necesitan recurrir a la propaganda y a la manipulación con el propósito de convencer de que todas las aves son aves de corral. Por eso también, la gallinácea reaccionaria que ose volar un poco más que las otras le recortarán también el alma. Todas las aves deben ser obedientes, sumisas, maleables, silenciosas e iguales. Todas asquerosamente blancas.

La sociedad que impone a sus ciudadanos, desde pequeñitos, a amoldarse al  nivel más bajo es una sociedad que siempre fracasa porque destruye a los más capacitados y emprendedores que son fundamentales para la prosperidad del conjunto de toda la sociedad, ya que son éstos individuos cualificados los que descubrirán nuevas tecnologías y oportunidades de negocio que enriquecerán a todos.  Son éstos individuos aventajados, porque la naturaleza les ha facilitado una combinación genética determinada, los que garantizarán la mayor calidad y cantidad de  bienes y servicios a disposición de todos.
No existe un sistema más eficaz de generar progreso que el que reconoce la desigualdad de aptitudes y de iniciativa de los ciudadanos a rebasar sus metas y ganar a los competidores, pero sin olvidar que son todos iguales ante la ley, la única igualdad admisible.  La prosperidad de una sociedad o la de una persona se da si los ciudadanos en su conjunto o el propio individuo utilizan con libertad las oportunidades que le ofrece la vida siempre respetando al prójimo.

Debe prevalecer el afán de superación que es lo contrario a ponerse forzosamente a la altura del menos eficiente,  igualándose en su forma de vida o métodos equivocados de actuar para alcanzar los fines.

La igualdad socialista se plasma en el típico reparto pseudoigualitario de los bienes expropiados, y digo pseudoigualitario  porque si  no formas parte del colectivo de lameculos que pertenecen al partido único, como sucede en los genuinos paraísos marxistas, sólo recibirás miseria. Eso sí, en igual dosis que la mayoría de los ciudadanos súbditos que no comulgan con las ruedas de molino del comunismo.
Así es como una ideología rancia y casposa, llamada socialismo, crea dependencia y se apropia de voluntades. Así es como el socialismo hunde a las sociedades en la desesperación y el subdesarrollo.
El ser humano tiene todo el derecho inalienable a buscar la felicidad. Nadie puede impedírselo aunque implore igualarse con otros que fracasan. La realidad es que el esfuerzo, la excelencia, la competencia, la emulación y la ejemplaridad es lo que  ha propiciado la prosperidad y el desarrollo de los pueblos.

Hay gente muy obsesionada con el tema de la igualdad, paranoica diría yo. Me refiero a los que se obstinan en  no crearle ningún trauma a los niños más lentos o menos hábiles. Recuerdo que en el año 2008 el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM)  vinculado a la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de Andalucía (Spain) editó un manual donde se aseguraba que “la finalidad del juego no ha de ser ganar, sino participar igualitariamente”. Yo creía que muchos juegos eran ejercicios recreativos sometidos a reglas, y en los cuales se compite, se gana o se pierde, pero no. Para esos liberticidas andaluces el acto de jugar no es lo que ha sido durante milenios.

En ese perverso manual se aseguraba que  nadie debería llevar la iniciativa en ningún equipo formado para competir, por ejemplo, una carrera de sacos. El manual decía literalmente “Debemos evitar el liderazgo de una persona o un grupo de personas: se trata de aprender a cooperar en igualdad”,  “En las carreras de sacos hay que evitar las descalificaciones y otras faltas de respeto”, “Tienen que  ir dos personas en cada saco y deben ser de diferente sexo y han de llevar el mismo ritmo para correr”.
Y digo yo, ¿se puede  hacer una carrera sin que un participante gane y otro pierda? ¿Transigimos con los tramposos con tal de no excluir a nadie en la carrera de sacos?  ¿Cuándo es una falta de respeto descalificar a quien no respeta las reglas?

En cuanto al  juego de la silla, el manual decía que tampoco debe haber ningún eliminado en la versión paritaria del juego de la silla. “En vez de descalificar a nadie, la persona que se queda sin asiento ha de intentar sentarse con otra en su silla” “Tampoco hay ganador ni perdedor: la tarea cooperativa de todos los participantes es llegar al final intentando no tocar el suelo apiñados en las sillas que vayan quedando conforme se desarrolla el juego”.

El film que hoy os presento dura poco pero deja muy claro el resultado de la perversidad de la ingeniería social, así como la estupidez de lo políticamente correcto.




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